La bruja se equivoca
y vuelve atrás.
A veces se cansa de ser bruja,
de ser humana, de ser curiosa.
Y quiere dormir, olvidar
y sólo soñar los recuerdos.
A veces tiene miedo a vivir,
vivir el día y la noche.
A veces se cansa de ver tanto
y cierra los ojos
sucumbiendo en un letargo,
buscando olvidar el sentido
de ser bruja, ser aprendiz
y maestra de ese juego,
de ser ella y no otra,
o de ser, nada más.
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