Porque de las palabras dichas
se oirá siempre el eco
profundo, indómito, apagado.
De la suave cadencia
de las de amor
volverá siempre la alegría,
el éxtasis llenará
esas bocas que hablaron.
Y de los gritos de guerra
nacerá la muerte cruel,
de rojo y negro
manchará el aire
y las almas violentas.
Fiereza de lo eterno
del momento,
claro abismo del tiempo
cuando se rompe el silencio.