domingo, 8 de julio de 2007

Recuperando el sentido



Entibias en tu mirada palabras, palabras que invocaste con las tuyas buscando el más profundo sentido de tu existencia. Valentía que emana del alma, guía de una vía invisible y eterna, que se vuelve palpable cuando encarna en un ser vibrante, en la lluvia de la tarde de hoy, en las voces que tienen algo para decir.

Por entre los miles de momentos cotidianos la eternidad llama, en las miradas que se cruzan, en los pájaros que cantan, en el árbol que se clava en la tierra y despliega sus hojas al sol.

Un sentido buscado siempre, se esconde en el diminuto lapso de tiempo que vive un rayo, en el bramido colosal de un trueno, en las luces y en las sombras que generan las creaciones de la materia.

Tan escurridizo como la perfección, se aproxima o aleja dependiendo de la fuerza con la que se intenta llegar a ella.

Somos el abismo y la montaña, la alegría y la tristeza, la sabiduría y la ignorancia, el constante anhelo de bondad o la brutal indiferencia. El reconfortante momento de paz y la agitada actividad se complementan. Yendo hacia adelante y volviendo hacia atrás la vida se retroalimenta, la serpiente se muerde la cola y el círculo se cierra, infinitamente.

El salto al vacío es inminente, pero sólo si las prácticas fueron logradas las alas nos elevaran en el cielo azul y negro por sobre la Tierra.

1 comentario:

Aquelarre dijo...

Qué lindo texto!!!!
Qué lindo qué lindo qué lindo!
Un beso, Martina